Para Juan Manuel Gallego, la competición es el momento en el que todo el trabajo realizado durante los entrenamientos se pone a prueba y permite comprobar en qué punto está realmente cada caballo.
“En casa puedes trabajar muy bien y tener buenas sensaciones, pero luego llegas al concurso y es diferente. Hay más presión, más ambiente y tienes que conseguir que el caballo haga lo mismo que has trabajado”, explica el jinete.
Por eso, todas las salidas a pista suponen también una oportunidad para evaluar el trabajo. “La competición te dice muchas cosas. Te das cuenta de si el caballo está preparado, de cómo responde cuando hay tensión y también de si tú estás haciendo bien las cosas. A veces sales contento con el recorrido y otras veces tienes que pensar qué ha pasado y qué puedes mejorar”.
En este sentido, Gallego considera que un recorrido puede ser bueno y, aun así, dejar aspectos sobre los que seguir trabajando. “Siempre hay algo que mejorar. Puede ser una distancia, una curva, cómo has llegado a un salto… Son cosas que luego analizas y que te sirven para el siguiente concurso”.
La regularidad es otro de los aspectos que considera muy importantes. Para él, no sirve de mucho conseguir un gran resultado aislado si no existe detrás un trabajo capaz de sostenerlo. “Lo complicado es mantener un nivel. Hacer un buen recorrido un día puede pasar, pero conseguir que el caballo esté bien y compita bien de forma habitual es lo que buscamos”.
La competición es una herramienta más dentro de la preparación. Cada concurso aporta información que después vuelve al entrenamiento. “Al final, se trata de competir, ver dónde estás y seguir trabajando. No hay mucho más. Si las cosas salen bien, perfecto, y si no, intentas entender por qué y vuelves a casa a trabajar”, finaliza.
Fotografía de Katherina Sciuto








