Steve Guerdat se proclamó de manera contundente campeón del mundo en Aachen tras una actuación impecable. Cinco recorridos de máximo nivel y ni una sola falta para el jinete suizo y su compañera, Dynamix de Belheme.
El Soers de Aachen contuvo la respiración. Una atlética yegua castaña galopaba por un estadio abarrotado. Casi en silencio, superaba uno tras otro los enormes obstáculos con una facilidad que parecía casi un juego. No se escuchaban murmullos en las gradas ni el sonido de las cámaras. Solo un silencio cargado de tensión y el placer de contemplar cómo esta yegua Selle Français de 13 años completaba un recorrido extraordinario.
En la montura, un maestro del estilo. Un jinete experimentado, con una trayectoria de ensueño, al que hasta hoy solo le faltaba un título: el de campeón del mundo. Y no había duda de que prácticamente todos los presentes en el inmenso estadio deseaban de corazón esta victoria para el jinete de 44 años.
Llegó el último obstáculo de esta emocionante competición disputada a lo largo de cinco recorridos y el binomio volvió a superarlo de manera impecable. Lo que siguió fue una explosión de euforia: el público se puso en pie, estallaron los aplausos, ondearon las banderas y los gritos inundaron el legendario Main Stadium de Aachen.
¿Y Steve Guerdat? Primero detuvo a su yegua y se cubrió el rostro con las manos, incapaz de creer lo que acababa de conseguir. Instantes después dejó claro quién merecía buena parte del reconocimiento de aquel momento mágico: Dynamix de Belheme.
«No te encuentras automáticamente con un caballo tan extraordinario como este cada cuatro años, y mucho menos tienes la oportunidad de competir con uno así en un Campeonato del Mundo», afirmó un Steve Guerdat visiblemente emocionado poco después.
Al mismo tiempo, el suizo reconoció que durante los días previos había estado más nervioso de lo habitual. «Siempre dije que no quería terminar mi carrera sin haber ganado en Aachen», explicó. «Que este sueño se haya hecho realidad ahora, y además precisamente en un Campeonato del Mundo, es algo realmente especial y sencillamente indescriptible».
Con este triunfo, la impresionante colección de títulos de Steve Guerdat queda completa: ha sido campeón de Europa, campeón olímpico y, desde hoy, campeón del mundo. «Mi vida es diferente ahora; he conseguido todo lo que siempre soñé».
La puntuación final de Guerdat, 0,86 puntos de penalización, resultó inalcanzable para el resto de sus rivales. Sin embargo, la batalla por las otras dos posiciones del podio no pudo ser más emocionante.
La medalla de plata fue para un jinete que fue mejorando su rendimiento a medida que avanzaba el campeonato: el belga Thibeau Spits, de tan solo 25 años. En 2025 ya había conquistado el Campeonato de Europa por equipos y, apenas dos días antes, había conseguido la plata por equipos en este Campeonato del Mundo junto a Bélgica.
Ahora, su semental de 11 años Impress-K van’t Kattenheye Z le ayudó a conseguir su primera medalla individual, con una puntuación total de 5,60 puntos de penalización.
«Mi carrera acaba de empezar y las cosas difícilmente podrían ir mejor de lo que están yendo ahora», afirmó el joven belga, que solo tuvo palabras de elogio para su caballo. «Será difícil poder devolverle algún día todo lo que hace por mí. Es sencillamente increíble».
La historia del tercer hombre del podio no fue menos emocionante. El británico Harry Charles vivió una auténtica montaña rusa de emociones en Aachen. Montando a la yegua torda LT Holst Freda, el jinete de 27 años comenzó el campeonato de manera complicada: acumuló ocho puntos por derribos y su decepción era evidente.
«Estaba muy disgustado por no haber podido presentar a esta yegua de la manera que se merecía», recordó el británico. En un momento dado, incluso llegó a plantearse no disputar la Final debido a los 7,17 puntos de penalización que acumulaba.
¿Qué le hizo cambiar de opinión? «Le pregunté a ChatGPT si todavía tenía alguna posibilidad de terminar entre los primeros», explicó entre risas. La respuesta fue: «Improbable, pero no imposible».
Y, efectivamente, durante los dos últimos recorridos de la jornada final todo terminó encajando: la extraordinaria capacidad de su yegua de 12 años y la experiencia del propio Harry Charles. Con dos recorridos impecables, el británico convirtió lo improbable en realidad y protagonizó una remontada espectacular: pasó de ocupar la 23.ª posición a conquistar la medalla de bronce.








