Con solo 19 años, la amazona noruega Amalie Marie Litland está viviendo en Aachen una experiencia que, hasta hace muy poco, ni siquiera se había atrevido a imaginar. La joven representante de Noruega participa junto a Katch Me du Coin en las pruebas CSIY que se disputan de forma paralela al Campeonato del Mundo, una oportunidad que llega después de una temporada en la que el binomio ha avanzado mucho más rápido de lo inicialmente previsto.
La relación de Litland con los caballos comenzó gracias a su madre, que decidió empezar a recibir clases de equitación y le propuso acompañarla. Ambas montaron juntas durante aproximadamente tres años, hasta que Amalie y su hermano tuvieron su primer poni y, como ella misma recuerda con cariño, su madre fue oficialmente “ascendida” a groom.
Pronto quedó claro que los dos hermanos necesitaban un poni para cada uno y así llegó Buddy, el primer poni de Amalie. Pequeño de tamaño pero con una personalidad excepcional, se convirtió en uno de sus grandes maestros tanto en el trabajo en pista como en Salto.
“Me encantaba especialmente saltar con él y fue entonces cuando realmente descubrí cuánto disfrutaba del Salto. Creo que ese fue el momento en el que me di cuenta de que era algo con lo que quería continuar y que quería tomarme en serio”, explica.
Hoy, Litland se define como una amazona centrada, tranquila y trabajadora. Entre sus principales fortalezas destaca precisamente su capacidad para aislarse de lo que sucede a su alrededor cuando llega el momento de competir.
“Soy capaz de mantenerme concentrada y entrar en mi propia pequeña burbuja cuando más importa. Incluso bajo presión consigo centrarme en la tarea que tengo delante y no dejar que los factores externos afecten a mi forma de montar”, señala. A ello suma una constante voluntad de aprender y una especial atención al feedback de quienes trabajan con ella.
Entre los momentos más importantes de su trayectoria hasta ahora ocupa un lugar especial la medalla de oro conseguida en el Campeonato de Noruega Outdoor de 2025 junto a DuBeau Z, conocido en casa como Bob. Se trataba de un caballo pequeño, pero con un enorme corazón y un gran espíritu de lucha.
La familia adquirió a Bob cuando tenía cinco años y Amalie participó directamente en su formación junto a sus entrenadores en Noruega, Amund Eide y Silvia Hermansen, y posteriormente junto a Yves Houtackers. Ese mismo año, el binomio también participó en el Campeonato de Europa antes de que el caballo fuese vendido a Estados Unidos.
“Era un caballo muy especial para mí. Tenía una personalidad divertida, era increíblemente valiente y siempre lo daba todo en la pista. Ganar el Campeonato de Noruega con un caballo que había formado yo misma fue una sensación muy especial”, recuerda.
Ahora el protagonismo lo comparte con Katch Me du Coin, una yegua que llegó a su vida en noviembre de 2025. El proyecto inicial estaba pensado a largo plazo: crecer juntas durante varios años y tratar de alcanzar el Campeonato de Europa de Young Riders en 2027. Sin embargo, la conexión entre ambas fue prácticamente inmediata y los acontecimientos se adelantaron.
En 2026 fueron seleccionadas para disputar el Campeonato de Europa de Young Riders, donde terminaron en la 18ª posición individual. Amalie fue además la mejor representante noruega, un resultado que terminó abriéndole las puertas de Aachen.
“Estar aquí es algo con lo que sinceramente nunca me habría atrevido a soñar cuando la tuve por primera vez. Es una sensación muy especial, sobre todo teniendo en cuenta lo rápido que han avanzado las cosas con Katch”, reconoce.
Fuera de la pista, Litland describe a Katch Me du Coin como una yegua muy dulce, cariñosa y de carácter tranquilo. Sin embargo, cuando entra en competición su personalidad cambia por completo.
“Es una auténtica luchadora que siempre da el cien por cien, muy poderosa y siempre buscando el siguiente obstáculo. En cuanto entra en la pista de Salto se concentra muchísimo porque simplemente adora su trabajo”.
Al mismo tiempo, disfruta de los días tranquilos y de los largos paseos por el bosque, una dualidad que Amalie valora especialmente. La confianza se ha convertido además en uno de los pilares de su relación. Katch es más grande y potente que los caballos que la joven noruega había montado anteriormente, por lo que adaptarse a su fuerza, especialmente sobre los obstáculos, ha formado parte del proceso.
“Confío en ella al cien por cien. A medida que hemos pasado más tiempo juntas siento que nos entendemos cada vez mejor y esa confianza se ha convertido en una parte realmente importante de nuestra relación”.
La preparación para Aachen ha seguido la metodología de su entrenador, Yves Houtackers, que desarrolla planes individualizados para cada caballo en función de sus necesidades. En el caso de Katch, uno de los principales objetivos ha sido mantenerla feliz y ofrecer variedad en su trabajo.
Los paseos por el bosque forman parte habitual de su preparación, tanto como forma de relajación mental como para realizar sesiones largas de galope destinadas a mejorar su condición física. El propósito antes de viajar a Alemania era claro: llegar a Aachen con una yegua feliz, segura y en buena forma.
Representar a Noruega en un escenario de estas características tiene además un significado especial para Amalie. La amazona recalca que su participación corresponde a las pruebas CSIY celebradas en Aachen durante el Campeonato del Mundo y reconoce que estar allí ya supone un sueño cumplido.
“Nunca pensé que competir en Aachen fuese posible para mí. Cuando me di cuenta de que realmente tenía la oportunidad de representar a Noruega aquí, parecía casi irreal. Es un enorme honor”.
A sus 19 años, entrar en una pista de Aachen luciendo la bandera noruega es una imagen que sabe que permanecerá para siempre en su memoria.
“Es una oportunidad que parece única en la vida. Nunca imaginé que tendría la posibilidad de montar aquí con 19 años. Entrar en la pista llevando la bandera de Noruega y competir con Katch es un recuerdo que llevaré conmigo para siempre. Es un sueño que ni siquiera me atrevía a tener”.
En lo deportivo, Litland evita marcarse un resultado concreto. Su prioridad pasa por realizar las mejores vueltas de las que ella y Katch sean capaces, concentrarse en su propio rendimiento y disfrutar de una experiencia completamente nueva.
“Quiero entrar, hacer mi trabajo, confiar en mi caballo y disfrutar. Si termino sabiendo que le he dado a Katch la mejor monta posible y que hemos rendido a nuestro máximo nivel, estaré muy feliz. Por supuesto, soy competitiva y me encantaría conseguir un buen resultado, pero lo más importante es aprovechar esta oportunidad”.
A largo plazo, la noruega sueña con seguir creciendo hasta construir una carrera en el máximo nivel internacional. Quiere continuar aprendiendo, acumulando experiencia y, algún día, representar a Noruega en grandes Campeonatos a nivel senior.
Sin embargo, fiel a la forma en la que afronta su carrera, prefiere no adelantarse demasiado. Por ahora, su atención está puesta en seguir trabajando, escuchar a quienes la rodean y continuar evolucionando junto a sus caballos y su equipo.
Aachen representa precisamente uno de esos pasos. Uno que llegó antes de lo esperado y que Amalie Marie Litland afronta junto a Katch Me du Coin con ambición, pero también con la intención de disfrutar de cada instante de un escenario con el que, hasta hace apenas unos meses, ni siquiera se permitía soñar.
Photos by Alice Bjerke








