La historia de Elizaveta Minina con los caballos comenzó casi por casualidad y ha terminado llevándola hasta uno de los escenarios más importantes de su trayectoria. La amazona representará a Palestina en la Doma Paralímpica de los FEI World Championships Aachen 2026 junto a Magnaat, un caballo que llegó a su vida hace apenas unos meses y con el que asegura haber sentido una conexión inmediata.
Su entrada en el mundo ecuestre se produjo cuando era niña, después de que su madre buscase para ella un deporte al aire libre. Desde aquel momento, los caballos ocuparon cada vez más espacio en su vida. Minina exploró diferentes disciplinas y llegó a competir a un nivel considerable en varias de ellas. Comenzó en Salto, posteriormente pasó por el Raid, donde disputó pruebas de hasta 160 kilómetros, y después regresó nuevamente al Salto hasta alcanzar el nivel de Gran Premio.
La Doma llegó de una forma mucho más reciente. Hace aproximadamente un año y medio comenzó a tomársela en serio y, aunque ya había competido anteriormente a nivel nacional, el lanzamiento del UAE Para Dressage Performance Program fue el impulso que la llevó a iniciar el proceso de clasificación y a desarrollarse también en la Doma Paralímpica.
Actualmente compagina Salto, Doma y Doma Paralímpica, una variedad que reconoce disfrutar especialmente. Los caballos tampoco son únicamente una parte de su faceta deportiva. Hace años creó su propio equipo y construyó su cuadra en Dubái, que continúa siendo su principal base y desde la que ha desarrollado Xcelleride.
En Aachen defenderá los colores de Palestina, algo que para ella tiene un significado que trasciende el resultado deportivo.
«No nací en Palestina, pero la vida me llevó hasta el punto de comenzar a representar a Palestina en el deporte, y esto ocurrió durante un momento increíblemente difícil para el pueblo palestino. Por ello se convirtió en mucho más que una nacionalidad deportiva para mí», explica.
Minina señala que, como mujer, musulmana y deportista, sintió que quería mostrar su apoyo al pueblo palestino. «Cada vez que entro en una pista bajo la bandera palestina siento que llevo una responsabilidad conmigo. Para mí es una misión mostrar la fuerza, la dignidad y la resiliencia del pueblo palestino y asegurar que esa bandera, esa cultura y ese espíritu estén representados en los mayores escenarios internacionales».
Incluso la equipación que utilizará en Aachen tendrá un significado especial. Las prendas han sido confeccionadas artesanalmente en Palestina por The Tatreez Collective e incorporan bordados tradicionales palestinos.
A su vez, la amazona mantiene un profundo vínculo con Emiratos Árabes Unidos, país al que considera su hogar y al que atribuye una parte fundamental de su crecimiento deportivo. Por ello, junto a la bandera palestina llevará también una pequeña bandera de Emiratos Árabes Unidos.
El camino hacia Aachen tuvo dos momentos especialmente importantes. El primero llegó junto a Hands Up, una yegua procedente del Salto con la que disputó su primer CPEDI. Sin referencias previas sobre el nivel que podrían alcanzar internacionalmente, lograron el MER necesario para Aachen.
Después apareció Magnaat.
El caballo llegó a su vida en abril, cuando quedaba muy poco tiempo para el Campeonato. Su primera competición juntos fue directamente en Fontainebleau y lo hicieron sin haber compartido previamente una sola sesión de entrenamiento.
«Simplemente confié muchísimo en él desde el principio y sentí una conexión inmediata», recuerda Minina.
En aquella primera competición consiguieron el MER y, al día siguiente, incluso ganaron su prueba. «Con Magnaat la sensación fue menos de sorpresa y más de esa certeza de: “Sí, sabía que este caballo estaba destinado a estar conmigo”».
Apenas unos meses después afrontarán juntos su primer Campeonato del Mundo. Minina describe a Magnaat como un caballo extremadamente inteligente, atento a todo lo que ocurre a su alrededor y con una personalidad muy definida.
«Siento que me habla todo el tiempo. Me dice lo que le gusta, lo que no le gusta, lo que le hace sentirse bien y lo que no. Solo tienes que escuchar».
Curioso, amable y muy cercano a las personas, en casa puede mantener pequeñas “discusiones” con su amazona durante el entrenamiento. Sin embargo, cuando llega la competición cambia por completo.
«Sabe cuándo el momento es importante. Se vuelve más tranquilo, más concentrado, más preciso y casi más serio».
Esa capacidad resulta especialmente importante para Minina cuando aumenta la presión. Después de su experiencia en recorridos de Gran Premio de Salto, tiene claro cuánto significa entrar en una pista sabiendo que realmente puede confiar en el caballo.
«No necesito un caballo que simplemente sea espectacular. Necesito un caballo que esté conmigo. Y eso es lo que Magnaat me da».
Su relación se ha construido sobre la confianza y la comunicación. La amazona considera que Magnaat le ha enseñado el valor de un verdadero diálogo con el caballo. Para ella, la comunicación nunca consiste únicamente en dar una orden y esperar obediencia, sino en escuchar también la respuesta del animal.
«Me ha hecho todavía más consciente de que un caballo no es simplemente un deportista debajo de nosotros. Es un individuo, con sus propios sentimientos, preferencias y opiniones».
La preparación para Aachen ha sido especialmente intensa debido al poco tiempo que llevan juntos. Durante los últimos meses Minina ha establecido su base a tiempo completo en Europa para permanecer al lado de Magnaat desde la mañana hasta la noche. Sus demás caballos se quedaron en Dubái y ella ha dedicado este periodo exclusivamente a él.
El entrenamiento también ha sido variado. Además del trabajo específico de Doma, procura cambiar ejercicios, salir al exterior y realizar cavaletti. Su objetivo no se limita a mejorar movimientos determinados, sino a conseguir un caballo conectado, relajado, flexible y capaz de trabajar sobre sus propias cuatro extremidades.
«Sobre todo quiero que represente lo que para mí debe ser un deportista feliz».
En el plano mental también ha trabajado recientemente con un coach. Minina reconoce que todavía desconoce exactamente cuáles serán sus sensaciones al entrar en Aachen, pero encuentra una diferencia clara entre sus dos principales disciplinas. Frente al riesgo y la adrenalina que caracterizan al Salto, la Doma le transmite una sensación mucho más estable.
«Lo que suelo sentir antes de entrar en la pista de Doma no son realmente nervios. Es una emoción muy positiva, casi como si Magnaat y yo estuviéramos a punto de hacer juntos algo realmente especial».
Precisamente la Doma Paralímpica le ha permitido descubrir otra dimensión de la conexión entre caballo y jinete o amazona. Durante sus primeras competiciones internacionales quedó especialmente impresionada al observar algunos binomios en los que los deportistas tenían un control físico muy limitado y, aun así, el caballo parecía comprender perfectamente su función.
Aquellas imágenes cambiaron su forma de entender la disciplina. Para Minina, representan de una manera especialmente pura la confianza, la comunicación y la decisión del caballo de permanecer junto a su jinete o amazona y trabajar con él.
Ese planteamiento también está presente en Xcelleride, donde trabaja formando a otros jinetes y amazonas. Su filosofía combina exigencia deportiva con una prioridad absoluta: el bienestar del caballo.
Minina busca formar deportistas capaces de pensar y comprender el motivo detrás de cada ejercicio, no simplemente de seguir instrucciones. Por ello complementa el trabajo en pista con teoría, seminarios y sesiones educativas. A su vez, enseñar a otros también ha transformado su propia forma de montar, obligándola a ser más adaptable, observadora, paciente y abierta ante las necesidades individuales de cada caballo.
Con Aachen ya muy cerca, la amazona evita reducir el Campeonato a una puntuación. Es su primer Mundial junto a Magnaat, pocos meses después de comenzar su relación, y llegará representando a Palestina mientras lleva también consigo una pequeña parte de Emiratos Árabes Unidos.
«Todo en este Campeonato se siente muy especial. Quiero crear recuerdos bonitos y vivir realmente este momento, no limitarme a perseguir un número en el marcador».
Si regresa a casa sintiendo que su relación con Magnaat es todavía más fuerte, que el caballo se ha sentido feliz y seguro y que ambos han representado a su país con dignidad, Aachen habrá cumplido para ella su verdadero objetivo.
Y antes de emprender ese camino quiso dejar un último mensaje para quienes los seguirán desde Palestina, Emiratos Árabes Unidos y el resto del mundo: «Llevamos con nosotros a todas las personas que creen en nosotros, nos apoyan y han seguido este viaje. Espero que podamos crear juntos recuerdos maravillosos en Aachen y llevar un poco de alegría e inspiración a todos los que nos estén viendo. Os llevaremos a todos con nosotros dentro de esa pista».








