El Gran Premio del Campeonato del Mundo de Doma Clásica de Aachen terminó ayer miércoles con una certeza para la expedición española: José Antonio García Mena y Gladiador do Lis estarán mañana en el Gran Premio Especial. Dejando a un lado resultados (que ya os lo hicimos saber ayer), el binomio hizo una reprise tan mágica que se recuerda por las sensaciones que transmite, especialmente en un escenario de la exigencia y la atmósfera de Aachen.
Gladiador do Lis hizo honor a su nombre. El caballo, un guerrero sensible y con esa chispa que en otras circunstancias puede convertirse en una dificultad añadida, se mostró concentrado, regular y completamente entregado a su jinete. Para José Antonio, esa era una de las grandes incógnitas antes de entrar en pista: cómo respondería Gladiador ante una atmósfera tan potente.
La respuesta se dio sobre el cuadrilongo.
“Un caballo como él, con esa energía y esa chispa que tiene, normalmente puede ocurrir que de repente se encienda. Pero es verdad que lleva todo el año igual, todo el año igual de regular en cuanto a las pruebas, en cuanto a las notas, en cuanto a la forma de actuar en las pistas, y aquí, sabiendo que la atmósfera es muy potente, aún más eléctrica, se ha portado genial”.
Y es que la preparación previa ya había dejado buenas pistas de lo que iba a ocurrir. José Antonio explicaba que, durante los días anteriores, Gladiador había demostrado estar especialmente pendiente de él. Incluso durante una sesión en la que pudieron entrar al Estadio Principal completamente solos por cinco minutos, el caballo se mantuvo tranquilo y concentrado. Esa tranquilidad se trasladó después al Gran Premio.
La prueba exigía mantener la cabeza fría cuando todo alrededor invita a lo contrario. Y Gladiador respondió. En la parte de la reprise en la que debía mostrar relajación, el caballo consiguió transmitirla; después, cuando llegó el momento de sacar todo su potencial en la reunión, volvió a aparecer una de sus grandes virtudes.
“Yo creo que no podemos estar más orgullosos de él”, reconocía José Antonio después de la prueba. Y había motivos para estarlo.
Hay escenarios que se viven de una manera diferente. “Ya nada más que encaras la puerta esa, no hace falta ni ver ni escuchar al público, llegas ahí y la emoción todavía se multiplica más”, explicaba.
En ese momento, entre la concentración necesaria para montar y todo lo que representa estar en una pista como esta, aparecen también los recuerdos. Personas que están, otras que ya no están y quienes han acompañado al binomio durante todo el camino.
“A veces es hasta difícil aguantar la emoción, porque tienes que estar pendiente del caballo, pero te vienen muchas cosas a la cabeza”, contaba. Aachen es uno de los grandes escenarios de la hípica mundial y un lugar que, para cualquier jinete, tiene un peso especial.
José Antonio quiso compartir especialmente este momento con la propietaria de Gladiador do Lis, Lourdes Ariza. El jinete reconocía que durante los últimos años han vivido juntos grandes momentos, aunque también algunos disgustos. Ayer, sin embargo, fue uno de esos días que justifican todo el camino recorrido.
“Dios lo tenía reservado y quería que fuese un sitio especial. No puede haber un sitio más especial que este y en un momento de madurez del caballo absoluto”, señalaba José Antonio, antes de dedicarle a ella lo conseguido.
Ahora, sin tiempo para recrearse demasiado en lo ocurrido, el objetivo ya está puesto en el Gran Premio Especial de mañana. José Antonio García Mena será el único representante español que continúe en competición individual.
Pero hoy es una jornada para disfrutar de lo que hizo Gladiador do Lis. De un caballo sensible y generoso que supo mantenerse en el sitio cuando más fácil era distraerse. De un jinete que supo acompañarlo y pedirle cuando tocaba. Y de un binomio que, en una pista como la de Aachen, nos invitó a soñar con ellos y montar cada tranco de la prueba con corazón.
Mañana toca volver a entrar por esa puerta. Muchísima suerte, Jose y Gladia.
Fotografía FEI/Lukasz Kowalski









