El crecimiento deportivo de Luis Fernando Larrazábal en el ranking de la Federación Ecuestre Internacional (FEI) es uno de los más destacados del panorama internacional reciente. En apenas tres años, el jinete venezolano ha protagonizado una progresión espectacular, escalando casi 500 posiciones hasta situarse entre la élite mundial.
A comienzos de 2023, Larrazábal ocupaba el puesto 540 del ranking FEI, siendo entonces el segundo venezolano mejor clasificado. Sin embargo, su evolución fue inmediata: apenas un mes después ya había ascendido 77 posiciones, colocándose en el puesto 463 y convirtiéndose en el número uno de su país, una condición que mantiene desde entonces.
Ese año marcó un punto de inflexión. Ranking tras ranking, su regularidad le permitió cerrar 2023 en el puesto 130, rozando el top-100 y firmando una subida de más de 400 posiciones en una sola temporada.
El impulso no se detuvo en 2024. En el primer ranking FEI del año ya aparecía en el puesto 121, y solo cuatro meses más tarde lograba entrar en el top-100 mundial. Consolidado entre los mejores, terminó el año ocupando precisamente esa simbólica barrera.
En 2025 dio un nuevo salto. Arrancó el año como el 94º mejor jinete del mundo y lo cerró dentro del top-60, confirmando su presencia entre la élite internacional. De hecho, llegó a situarse incluso entre los 50 mejores e incluso como uno de los jinetes latinoamericanos más destacados del ranking.
La tendencia se mantiene en 2026. En las tres clasificaciones publicadas hasta la fecha, Larrazábal ha seguido mejorando sus registros: primero ocupando el puesto 59 y, en la más reciente actualización, alcanzando el puesto 54 .
Instalado en Wellington (Florida), el jinete olímpico venezolano —que compitió en los Juegos de París 2024— continúa consolidando su progresión apoyado en caballos como Feeling Chance, Ribery o Baroness, con los que ha firmado resultados de alto nivel internacional.
El siguiente objetivo está claro: dar el salto definitivo al top-50 mundial. Vista su evolución en los últimos años, no parece una meta lejana, sino el siguiente paso lógico en una carrera en constante ascenso.










