Hay temporadas que se recuerdan, y otras que se quedan a vivir para siempre en la memoria. Para Fernando Sarasola, 1999 pertenece, sin discusión, a esta segunda categoría.
Antes de ese año dorado ya había escrito páginas memorables junto a Ennio, el pequeño alazán de apenas 1,60 que se hizo gigante en las grandes citas. Juntos firmaron una actuación inolvidable en los Juegos Olímpicos de Atlanta, donde rozaron la excelencia con un undécimo puesto individual que aún hoy resuena entre los grandes logros de la hípica española. Fue la confirmación de un binomio irrepetible, que volvería a representar a España cuatro años más tarde en Sídney.
Pero si Atlanta fue consagración, 1999 fue plenitud. Aquel año, el jinete de El Espinar firmó tres triunfos internacionales de peso, tres golpes sobre la mesa que lo situaron en la élite. El primero llegó en Jerez de la Frontera, en la pista de Chapín, donde Sarasola y Ennio inauguraron el palmarés del Gran Premio Invitational del Circuito del Sol. No era una victoria cualquiera: la prueba contaba con la mayor dotación económica vista hasta entonces en la hípica española y reunía a figuras como Rodrigo Pessoa, Nick Skelton o Michel Robert.
La marcha triunfal de aquel año no se detuvo ahí. Poco después, en el CSI de Barcelona, Sarasola volvió a imponer su ley. En un desempate de máxima exigencia, firmó el mejor tiempo entre los binomios que repitieron recorrido sin faltas, dejando a las puertas de la victoria a Samantha McIntosh y Royal Discovery, que fueron los únicos que hicieron doble cero.
Pero 1999 no solo fue Ennio. Quince días antes de su triunfo en Barcelona, también logró una destacada victoria en el CSIO Club de Campo Villa de Madrid, ya que formó parte del equipo español que se hizo con la victoria. En esta ocasión con Nikita de Laubry, con la que rozó el doble cero, ya que finalizó con 0’25 puntos la primera manga y con un cero la segunda. Un triunfo el de España, con Alex Jordá como jefe de equipo, con muchas connotaciones, ya que habían pasado seis años desde el último triunfo de España en una Copa de Naciones y 35 desde la última vez que habían ganado la de Madrid.
Sin duda, 1999, fue un año que siempre permanecerá en la memoria de Fernando Sarasola y de los aficionados.
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