El Tribunal de la Federación Ecuestre Internacional ha rechazado la apelación presentada por el jinete francés Simon Delestre tras su polémica eliminación durante los Playoffs de la Global Champions League celebrados en noviembre de 2025 en Praga. La resolución, fechada el 24 de marzo, concluye que el órgano judicial no tiene competencia para revisar la sanción, al tratarse de una decisión sobre el terreno, categoría que según la normativa FEI es definitiva y no puede ser objeto de apelación. La decisión confirma así la eliminación retroactiva impuesta a Delestre después de que el barboquejo de su casco se desabrochara durante el recorrido, una infracción detectada horas después mediante la revisión de vídeo presentada por otro equipo dentro del plazo reglamentario de treinta minutos.
El incidente tuvo un impacto directo en la clasificación de los Istanbul Warriors, equipo representado por Delestre junto a Henrik von Eckermann y Abdel Saïd. El francés había firmado un recorrido sin falta con Cayman Jolly Jumper, asegurando inicialmente el pase a semifinales. Sin embargo, tras la revisión del vídeo aportado por un equipo rival, el jurado de campo impuso treinta y dos puntos de penalización, lo que relegó al conjunto a la última posición y los dejó fuera de la lucha. La decisión generó una fuerte reacción en el circuito internacional. Global Champions se distanció públicamente del fallo, calificando la infracción como “extremadamente menor” y recordando que los jueces no habían detectado ninguna irregularidad durante el recorrido. Los Istanbul Warriors denunciaron además un “doble rasero”, citando un caso previo en Mónaco en el que un casco aparentemente desabrochado no fue sancionado.
Medios especializados como Chacco Info siguieron el caso desde el primer momento, publicando varios artículos en los que recogían las reacciones del entorno del jinete, el impacto deportivo para el equipo y el debate generado en torno al uso del vídeo y la consistencia en la aplicación del reglamento. La plataforma destacó especialmente la preocupación de los equipos por la seguridad jurídica y la uniformidad de criterios en competiciones de máximo nivel, subrayando que el caso Delestre abría un debate necesario sobre los límites del vídeo y la interpretación de las normas de seguridad.
En su resolución, el Tribunal de la FEI subraya que la decisión del jurado de campo encaja plenamente en la doctrina de “field of play”, que abarca todas las decisiones tomadas por jueces y oficiales sobre la ejecución deportiva. Estas decisiones, recalca el Tribunal, no pueden ser revisadas por órganos judiciales, incluso si se basan en vídeo o se adoptan después de finalizada la prueba. El panel rechazó también el argumento de Delestre según el cual la decisión, al haberse tomado horas después, no podía considerarse de campo de juego. El Tribunal recordó que el artículo 200.5 del Reglamento de Salto FEI permite expresamente el uso de vídeo presentado dentro de los treinta minutos posteriores a la publicación de los resultados oficiales, lo que valida el procedimiento seguido en Praga. Según la resolución, “es irrelevante que la decisión se tomara después de que el atleta hubiera terminado su recorrido, tras la participación de otros equipos o sin que se produjera una intervención durante la prueba”.
Al tratarse de una decisión de campo de juego, el Tribunal declaró la apelación inadmisible sin entrar a valorar el fondo del asunto. Delestre disponía de veintiún días para recurrir ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, aunque el propio jinete reconoció que no esperaba un resultado diferente. “Sabía que el Tribunal de la FEI no iba a revocar una decisión tomada por los jueces en el terreno de competición. Es comprensible”, declaró el francés. Con esta resolución, el caso queda prácticamente cerrado, aunque el debate sobre el uso del vídeo, la coherencia en la aplicación del reglamento y la seguridad de los jinetes seguirá presente en el circuito.
Info: The Chronicle of the Horse











