Hay momentos en la vida de un jinete que no se miden en podios ni en recorridos sin faltas… Momentos en los que lo importante es volver a subirse a un caballo. El regreso de Jimena Trapote a la montura es uno de esos instantes cargados de significado.
Hija de Armando Trapote y Teresa Blázquez, Jimena ha crecido en Montenmedio. Entre pistas, cuadras y el ritmo inconfundible del Andalucía Sunshine Tour, este entorno forma parte de su día a día desde que tiene memoria. Por eso, volver a la montura tras meses difíciles es volver a casa.
El pasado 5 de octubre, una caída le provocó una fractura de fémur que la obligó a parar por completo. “Me caí y me rompí el fémur”, explica con sencillez, sin dramatismos, pero consciente de lo que supuso aquella lesión. Una rotura seria, que exige tiempo, constancia y una recuperación larga, tanto física como mental.
Durante este periodo, Jimena ha estado alejada de las pistas, centrada en recuperarse. Primero la rehabilitación, después volver a caminar con normalidad, y más tarde, poco a poco, reencontrarse con los caballos. Sin prisas. Sin objetivos deportivos inmediatos. Solo con la idea clara de volver a disfrutar.
Ese reencuentro ya es una realidad. Jimena ha vuelto a montar a caballo, aunque todavía no compite. “Me siento feliz y ya he vuelto a la rutina”, cuenta. Una frase sencilla que encierra mucho más de lo que parece: volver a sentir el contacto con el caballo, a recuperar sensaciones y confianza tras una lesión tan importante.
Mientras Jimena retoma sensaciones desde casa, su padre, Armando Trapote, compite estos días en la Copa del Mundo de Ámsterdam. Desde el sur, el mensaje es lleno de cariño: “Espero que lo haga súper bien y que gane todo”.
Aunque todavía le queda recuperación, Jimena Trapote ya ha dado el paso más importante: volver a montar, volver a confiar y volver a sentirse donde siempre ha sido feliz. La competición llegará cuando tenga que llegar. De momento, lo esencial ya está hecho.
Entrevista completa: IG
















