Durante el rodaje de El Señor de los Anillos, Viggo Mortensen no solo destacó por su interpretación de Aragorn, sino también por su respeto hacia los caballos que compartieron escena con él. Al finalizar la trilogía, el actor decidió comprar a Uraeus, el caballo que interpretó a Brego, y garantizarle una vida tranquila en Nueva Zelanda.
Tiempo después, al saber que Jane Abbott, doble de Liv Tyler, había establecido un fuerte vínculo con Florian, el caballo que dio vida a Asfaloth, pero no podía permitirse adquirirlo, Mortensen volvió a intervenir. Compró también a Florian y se lo cedió a Abbott, reconociendo el valor de esa relación construida durante el rodaje.
Este tipo de gestos, poco habituales en la industria cinematográfica, reflejan una sensibilidad ecuestre que va más allá del papel interpretado. Mortensen entendió que los caballos no son meros elementos de producción, sino compañeros de trabajo que merecen consideración y continuidad en los vínculos que establecen.
En el mundo ecuestre, donde el respeto por el caballo es parte esencial de la práctica, este ejemplo sirve para recordar que el cuidado y la coherencia también pueden darse en contextos inesperados.
Fuente: lordoftheringsuniverse














