El Alto Tajo suma un nuevo protagonista en su estrategia de conservación ambiental. Seis ejemplares de caballo Przewalski, considerados la última subespecie de caballo verdaderamente salvaje que existe en el mundo, han sido incorporados a la finca La Campana, situada en el término municipal de Checa, en la provincia de Guadalajara.
La llegada de estos équidos —cuatro hembras, un macho joven y un macho adulto— forma parte de un proyecto de renaturalización impulsado por el Gobierno de Castilla-La Mancha, en colaboración con la entidad Rewilding Spain. El objetivo es recuperar procesos ecológicos esenciales mediante el pastoreo natural, favoreciendo la biodiversidad y reduciendo el riesgo de incendios forestales en una de las zonas de mayor valor ambiental del Parque Natural del Alto Tajo.
La finca La Campana, adquirida por el Ejecutivo regional hace aproximadamente un año, cuenta con cerca de 1.000 hectáreas de ecosistemas de montaña, donde conviven pinares, tejos, acebos y fresnos, junto a especies emblemáticas de fauna como el águila real, el alimoche o la cabra montesa. En este entorno, el caballo Przewalski desempeñará un papel activo en el mantenimiento del paisaje y en el equilibrio de la vegetación.
El seguimiento científico del proyecto permitirá evaluar el impacto real de estos grandes herbívoros en el territorio, así como su contribución a la recuperación de funciones ecológicas que durante décadas han estado ausentes. Desde la Junta de Castilla-La Mancha se subraya que esta iniciativa refuerza el compromiso regional con la protección de especies amenazadas y con modelos de conservación basados en procesos naturales.
Además de su valor ambiental, la presencia de estos caballos supone una oportunidad para el desarrollo socioeconómico del entorno, al convertirse en un atractivo para el ecoturismo y para proyectos locales vinculados a la naturaleza y la sostenibilidad.
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