En el mundo del caballo se habla cada vez más de bienestar, de buen rendimiento y de respeto al binomio. Sin embargo, hay aspectos que durante años han quedado relegados a un segundo plano dentro de la formación ecuestre. El ajuste de monturas es uno de ellos. Para Noelia Ruiz, fundadora de Saddle Essence, compartir su conocimiento con estudiantes no es un complemento a su trabajo, sino una parte esencial de su manera de entender la profesión.
“No se trata de un detalle secundario”, explica. “El ajuste de monturas es una pieza clave tanto para el bienestar como para el rendimiento del caballo”. Desde esa convicción, Noelia participa en sesiones formativas con alumnado de distintos ámbitos: ciclos formativos ecuestres y estudiantes universitarios de veterinaria. Dos perfiles diferentes, pero con un punto en común: la necesidad de aprender a mirar al caballo con más profundidad.
Diferentes enfoques, una misma carencia
La experiencia con estudiantes de perfiles tan distintos le ha permitido identificar patrones claros. En los ciclos formativos, las dudas suelen ser directas y prácticas: cómo reconocer si una montura queda bien o no, qué señales observar a simple vista. En cambio, entre el alumnado de veterinaria, las preguntas tienden a ir más allá, buscando relaciones entre anatomía, patología y causa–efecto.
Aun así, Noelia lo tiene claro: la similitud es evidente. “En ambos casos existe un desconocimiento formativo sobre cómo la montura influye de forma directa en la salud, el movimiento y el comportamiento del caballo”. Eso sí, también detecta una evolución positiva: cada vez hay más preguntas, más inquietud y una búsqueda real de respuestas coherentes.
El ajuste no es una foto fija
Uno de los errores más habituales que detecta durante estas sesiones es entender el ajuste de la montura como algo estático. “Poner la montura, comprobar que no roza y listo”. Esa visión simplista olvida factores fundamentales: el jinete, el tipo de trabajo, la disciplina, la evolución muscular del caballo o el paso del tiempo.
“El ajuste real es dinámico”, insiste. Cambia, se adapta y debe entenderse como un proceso continuo, no como una acción puntual. Reducirlo únicamente a la montura en sí es perder de vista el conjunto del binomio.
Preguntas que revelan vacíos formativos
Hay cuestiones que, más allá de la respuesta técnica, funcionan como un termómetro del sistema formativo actual. Una de las que más le sorprende es cuando el alumnado pregunta si una montura puede provocar una lesión “real” o solo incomodidad. Para Noelia, esa duda deja al descubierto un problema de base: todavía no se explica con suficiente claridad el impacto que puede tener una mala adaptación de la silla en estructuras musculares, articulares y en el patrón de movimiento del caballo.
Hacia una formación más integrada
Para que el ajuste de monturas se integre de forma natural en el cuidado global del caballo, Noelia defiende un cambio de enfoque. “Debería ser un contenido transversal, no algo aislado”. Igual que se habla de nutrición, herrado o fisioterapia, el saddle fitting debería formar parte del concepto de caballo atleta, apoyado además en el trabajo interdisciplinar y en el pensamiento crítico.
Sembrar hoy para mejorar mañana
Tras cada una de estas sesiones, la sensación que se lleva es optimista. “Hay interés, curiosidad y ganas de hacerlo mejor”. Para Noelia Ruiz, este tipo de encuentros son importantes para elevar el nivel del sector ecuestre. Porque forman profesionales más conscientes, más preparados y, sobre todo, más respetuosos con el binomio.











