Cuando se habla de Beatriz Ferrer-Salat es fácil pensar en disciplina, elegancia y excelencia por los cuatro costados. Pero detrás de la amazona que tantas veces hemos visto brillar en el cuadrilongo, hay una persona profundamente sensible con el bienestar animal. Este compromiso va mucho más allá de sus propios caballos: forma parte de su forma de entender la vida.
Beatriz lleva años apoyando a distintas organizaciones que trabajan por los animales y por un mundo más justo para ellos. Y una de esas entidades es SOS Galgos, una asociación que lucha para que miles de galgos —abandonados, explotados o heridos— tengan una segunda oportunidad.
Una realidad que duele
En España, cada año se abandonan miles de galgos. Muchos llegan en condiciones extremas: desnutridos, heridos, aterrados. SOS Galgos, con más de 20 años de trabajo a sus espaldas, conoce bien esta realidad y actúa donde hace falta: en la calle, tras un aviso urgente o siguiendo la pista de un caso de maltrato, entre otros.
Su labor abarca siempre: rescatar, atender y cuidar a cada perro hasta que está listo para empezar una nueva vida. Pero el trabajo no se queda ahí. La asociación insiste en algo que Beatriz también: la protección de los animales debe empezar en la ley.
La batalla legislativa que aún queda por ganar
SOS Galgos lleva tiempo empujando para que España dé el paso definitivo en materia de protección animal. Aunque se han logrado avances, todavía no existe un marco legal suficientemente sólido que garantice la protección real de los galgos.
Por eso colaboran con la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Barcelona en un estudio que busca poner cifras reales a esta problemática —cuántos galgos se abandonan cada año, cuál es su situación legal, qué modelos funcionan en otros países— y sentar las bases de una nueva normativa.
Rescates que no se olvidan
Detrás de cada perro rescatado hay una historia. Una de las más impactantes fue la de Lolita, una galga encontrada en 2021 en un criadero de cerdos cerca de Toledo. Estaba tan asustada y débil que apenas podía sostenerse en pie. Sus patas delanteras estaban destrozadas.
El rescate, que terminó convirtiéndose en un corto documental gracias al interés de una agencia creativa, mostró con crudeza el miedo, el dolor y también la increíble capacidad de recuperación de estos animales cuando por fin están a salvo. Lolita, como tantos otros, consiguió una segunda oportunidad.
Y es esa esperanza la que Beatriz apoya.
Adoptar, apadrinar o simplemente ayudar
SOS Galgos ofrece diferentes maneras de colaborar. Adoptar es una de ellas, siempre con responsabilidad y acompañamiento por parte de la entidad. También existe la opción de apadrinar, una ayuda importante para perros que necesitan meses de cuidados, cirugías o alimentación especial.
Pero incluso con pequeños gestos —como unirse al grupo de Teaming con 1 euro al mes o hacerse socio— se marca la diferencia. De hecho, la organización lo resume con mucha claridad:
“Más socios = más galgos salvados”.
Todo por los animales
Beatriz Ferrer-Salat nunca ha escondido que su vida gira en torno al respeto: hacia sus caballos, hacia el medio ambiente y hacia cualquier ser vivo que sufra injustamente. Su apoyo a organizaciones como SOS Galgos no es algo puntual; es la continuación natural de una filosofía de vida basada en la empatía.
Para más información: https://www.sosgalgos.org/











