Big Star nació en 2003 en los Países Bajos, criado por Cees Klaver. Desde su nacimiento llamó la atención por su potencia, equilibrio y carácter noble. Hijo del influyente semental Quick Star y de Jolanda, una yegua por Nimmerdor, el joven potro creció rodeado de grandes expectativas dentro de la prestigiosa línea de Salto holandesa KWPN.
Su talento quedó claro desde sus primeros saltos. Con apenas cinco años ya destacaba en los campeonatos jóvenes y se convirtió en uno de los prospectos más codiciados de Europa. Su vida cambiaría para siempre cuando fue adquirido por el jinete británico Nick Skelton, quien desde el primer entrenamiento supo que estaba ante un caballo fuera de lo común. El binomio Skelton–Big Star se consolidó rápidamente en el circuito internacional.
En 2012 alcanzaron uno de sus primeros grandes hitos: la medalla de oro por equipos en los Juegos Olímpicos de Londres, donde Big Star deslumbró con su explosividad y capacidad para resolver recorridos complejos sin aparente esfuerzo. A partir de ahí, su nombre comenzó a resonar en cada gran premio del calendario mundial.
En 2013 y 2014 las lesiones obligaron a una pausa, pero Skelton nunca dudó del corazón y la determinación del caballo. Tras una larga y cuidadosa recuperación, Big Star regresó para escribir el capítulo más grande de su carrera: la medalla de oro individual en los Juegos Olímpicos de Río 2016, coronándose como uno de los mejores caballos de Salto de la historia.
Tras ese triunfo, y con trece años, llegó el momento de cuidar su salud y asegurar su bienestar. Big Star se retiró oficialmente de las pistas en 2017 en una emotiva ceremonia en la que Skelton afirmó que “nunca volverá a existir otro como él”.
La historia de Big Star es la de un atleta excepcional, pero también la de un caballo con un corazón inmenso, capaz de volver después de lesiones graves y de alcanzar los títulos más difíciles del deporte ecuestre. Su vida tras la competición es un ejemplo de cómo un campeón puede seguir brillando más allá de la pista, guiando nuevas generaciones y dejando una huella imborrable en el mundo del Salto internacional.














