Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo o Reyes son fechas especiales para las personas, pero para los caballos los días festivos no deberían suponer un cambio drástico en sus rutinas básicas. El caballo es un animal que necesita movimiento diario, estímulos y contacto con el entorno. Permanecer demasiadas horas en una cuadra cerrada, y más aún durante varios días consecutivos, puede afectar negativamente tanto a su salud física como a su bienestar mental.
La falta de movimiento favorece la rigidez muscular, los problemas articulares y digestivos, además de incrementar el estrés y la ansiedad. Un caballo que pasa jornadas enteras encerrado acumula tensión, se muestra más irritable y puede desarrollar conductas no deseadas como estereotipias o apatía. Por ello, incluso en días festivos, es fundamental dedicar un tiempo a sacarlos de la cuadra.
Cuando no se dispone de paddocks o caminadores, existen alternativas sencillas y muy beneficiosas. Un paseo del ramal por el campo permite al caballo estirar el cuerpo, respirar aire fresco y estimular los sentidos. Soltarlo en la pista para que se mueva libremente, aunque sea durante un rato, le ayuda a descargar energía y a desconectar de la rutina del box. No se trata de trabajar ni de exigir, sino de permitirles moverse con libertad.
Cuidar de un caballo implica responsabilidad los 365 días del año. Sacarlos de la cuadra en fechas señaladas no solo es una cuestión de manejo, sino de respeto hacia sus necesidades naturales. Ellos no entienden de calendarios, pero sí sienten los efectos del encierro prolongado. Dedicarles ese tiempo también en festivos es una forma clara de bienestar y de compromiso con su salud.














