Con solo 22 años, el jinete colombiano Marco Ferreira atraviesa uno de los momentos más importantes de su joven carrera deportiva.
Instalado en Holanda desde hace algo más de dos años, el cierre de esta temporada ha supuesto para él una confirmación clara de que el camino elegido es el correcto: crecimiento deportivo, aprendizaje constante y objetivos cumplidos con cada uno de los caballos de su cuadra.
Este año, Marco ha dado un paso adelante en el deporte ecuestre, participando en varios Grandes Premios de tres estrellas y obteniendo buenos resultados en pruebas puntuables para el Ranking Longines. El broche final lo puso en España, donde compitió durante cinco semanas y logró clasificarse en varias pruebas internacionales de dos, tres y cuatro estrellas. “Ha sido una etapa de mucho aprendizaje, pero también de mucha satisfacción. He conseguido las metas que tenía marcadas con cada caballo antes de terminar el año”, explica.
Ese proceso de crecimiento se apoya, en gran parte, en el grupo de caballos con el que trabaja actualmente. Marco habla de ellos con orgullo y con una visión muy clara del desarrollo individual de cada uno. “Todos tienen su propósito y su evolución me da mucha confianza en que los estoy llevando de la manera correcta”, afirma. Entre ellos destaca un caballo especialmente importante en su proyecto deportivo, que lleva dos años en su equipo. El plan es ambicioso, pero medido: debutar en Grandes Premios de tres y cuatro estrellas en 2026 y, si todo avanza como está previsto, llegar a un primer cinco estrellas a comienzos de 2027. Ese mismo año, Marco tiene como objetivo representar a Colombia en los Juegos Panamericanos de Perú, con la vista puesta, a más largo plazo, en Los Ángeles 2028.
En este contexto de desarrollo llega su última incorporación, adquirida recientemente en la 46ª subasta PSI Paul Schockemöhle, en donde Chacco Marketing estuvo presente. No es la primera vez que Marco acude a esta subasta; de hecho, ya es la tercera ocasión y, con esta compra, suma siete caballos adquiridos en Schockemöhle, que no en la subasta, a lo largo de los años.
“Es la subasta más importante de Paul Schockemöhle y es difícil que un caballo allí no tenga calidad”, señala.
Tras vender uno de sus caballos en octubre, Marco se tomó el tiempo necesario para buscar con calma un nuevo compañero de proyecto. Fue entonces cuando apareció Diadandro PS (Diaron OLD x Qualandro Z), un caballo que le llamó la atención por su inteligencia y por la manera en la que utiliza su cuerpo al saltar. “Se le ve fuerza para pruebas grandes”, comenta. En una subasta de este nivel, llegar con un plan claro es clave. Marco lo tiene muy interiorizado: marcar un valor máximo en función de la edad, la experiencia y el futuro deportivo del caballo, pero sin perder la flexibilidad que exige el ambiente de una puja donde influyen muchas variables, incluso el orden de salida de los caballos.
A la hora de decidirse por un caballo, Marco lo tiene claro. Por encima de la genética, el físico o incluso el movimiento, lo que más peso tiene para él es el carácter y la mentalidad. “Siempre digo que soy el jinete que soy porque he tenido caballos con mucho corazón, que ‘morían por mí’. No importa que un caballo salte muy bien si no tiene la cabeza y el corazón para hacerlo”. Esa sensación la tuvo desde el primer momento al probar a Diadandro PS, percibiendo su confianza y su disposición natural para el Salto. “Para él, saltar parece algo divertido, y eso transmite mucha seguridad”.
Actualmente, Marco no está buscando activamente un nuevo caballo, aunque mantiene los ojos abiertos ante cualquier oportunidad que pueda surgir. Con el paso del tiempo, sus criterios han evolucionado: ya no se fija solo en lo que el caballo es en el presente, sino en lo que puede llegar a ser en el futuro y en si él mismo será capaz de desarrollarlo hasta su máximo potencial. “Cada caballo requiere cosas diferentes, y el jinete tiene que conocerse bien para saber si puede ayudar o interferir en ese proceso”.
Desde el primer vídeo, Diadandro PS le encajó por su expresividad, su flexibilidad y su perfil moderno y competitivo, muy acorde con un deporte cada vez más rápido y exigente. Además, su edad encaja perfectamente con el resto del equipo. El objetivo, como con todos sus caballos, es que salten con mucho corazón, que se sienta cómodo y seguro tanto en sí mismo como con su jinete.
Por su parte, la intensidad de una puja es un momento que Marco describe como especialmente estresante. “Los últimos segundos antes de que suene el martillo siempre generan mucha incertidumbre”. En esta ocasión, sin embargo, tenía claro su límite y no estaba dispuesto a sobrepasarlo, algo que le permitió vivir el cierre con cierta tranquilidad dentro de la tensión propia del momento.
Tras adjudicarse el caballo, la sensación fue una mezcla de felicidad y responsabilidad. “Sé que es un caballo con mucha calidad y que tengo que hacer el mejor trabajo posible para sacarle lo mejor que tiene”. Cuando pudo conocerlo con más calma después de la subasta, confirmó además un rasgo que valora especialmente: su tranquilidad y su carácter cariñoso.
El caballo permanece todavía en las instalaciones de la subasta, aunque Marco prevé trasladarlo a casa antes de que termine la semana. Los primeros días estarán dedicados a un trabajo más suave, enfocado a la adaptación al nuevo entorno. A partir de ahí, el plan es ir aumentando progresivamente la exigencia y, ya en el próximo año, comenzar a pensar en la competición.
En este sentido, para Marco, los primeros meses con un caballo nuevo son fundamentales. El trabajo se centra en los básicos: rectitud, equilibrio, impulsión y simetría. Son, en su opinión, las bases que permiten a un caballo saltar bien. La competición también forma parte del entrenamiento, ya que expone al caballo a situaciones que no siempre aparecen en casa. Aun así, insiste en que cada caballo tiene su propio carácter y ritmo de aprendizaje, y que respetarlo es clave para lograr un crecimiento sólido y equilibrado.
Mirando al futuro, Marco defiende la importancia de marcar objetivos claros, pero sin perder de vista el día a día. “La meta te da una dirección, pero hay que vivir el presente y sentir cómo el caballo progresa para no empujarlo en el momento incorrecto”. Entre esos objetivos está la posibilidad de saltar el World Breeding Championships 2026 en Lanaken con este nuevo caballo, aunque todo dependerá de cómo evolucione la relación en sus primeros meses juntos.
Y si hay una emoción que define el momento en el que firma los papeles y el caballo pasa a ser oficialmente suyo, Marco lo resume con sinceridad: un poco de miedo. “Comprar un caballo, y más en una subasta, siempre implica riesgo”. Pero una vez tomada la decisión, ese miedo deja paso a la ambición bien entendida: trabajo, tiempo y paciencia para llevar al caballo hasta el máximo nivel deportivo que cree que puede alcanzar.














