Athene Lindebjerg pone punto final a su carrera deportiva. La yegua que acompañó a la amazona británica Mari Durward-Akhurst hasta algunos de los mayores éxitos de su trayectoria abandona definitivamente la competición para disfrutar de su retiro en el campo.
La propia Durward-Akhurst anunció la retirada con un emotivo mensaje dedicado a quien define como su compañera, maestra, amiga y “yegua única en la vida”. La amazona reconoció que se trata de un momento especialmente difícil después de todo lo vivido juntas, aunque la tranquilidad de ver a Athene feliz y adaptada a su nueva rutina hace más llevadera la despedida.
La historia reciente del binomio comenzó en 2023, cuando Durward-Akhurst empezó a montar a Athene después de que la yegua hubiera permanecido cinco años alejada del deporte. Apenas un año después, ambas estaban de nuevo compitiendo al máximo nivel internacional de Doma Paralímpica.
Su unión tuvo uno de sus momentos más importantes en los Juegos Paralímpicos de París 2024, donde alcanzaron el podio y permitieron a la británica cumplir uno de los grandes sueños de su carrera. A este resultado se sumó posteriormente una medalla de plata en un Campeonato del Mundo, completando así para Athene una extraordinaria colección de éxitos internacionales.
La trayectoria deportiva de la yegua se cierra con 13 medallas en campeonatos, conseguidas junto a tres jinetes y amazonas diferentes a lo largo de seis campeonatos. En su palmarés figuran medallas paralímpicas, mundiales y europeas, unos resultados que reflejan su longevidad y regularidad al máximo nivel de la Doma Paralímpica.
“Algunos caballos son simplemente únicos. Caballos que aparecen una vez en la vida”, escribió Durward-Akhurst en su despedida, agradeciendo a Athene haber convertido en realidad sueños que, antes de conocerla, únicamente había imaginado.
La amazona también quiso agradecer a Di, Romilly y Rob la confianza depositada en ella para montar a Athene, así como el cuidado y el trabajo realizado alrededor del binomio durante estos años.
Athene disfruta ya de su nueva etapa alejada de la presión de la competición, instalada en el campo y recibiendo, como contó con cariño su amazona, sus merecidas zanahorias. Para Durward-Akhurst, mientras tanto, comienza un nuevo capítulo junto a Dan, el caballo con el que afrontará sus próximos objetivos deportivos.
Tras un periodo de recuperación física y emocional, la británica volverá a centrarse en el entrenamiento con la mirada puesta en su gran objetivo de la próxima temporada. Athene, sin embargo, seguirá ocupando un lugar fundamental en su historia: una yegua que regresó al deporte después de cinco años y terminó despidiéndose de las pistas como una de las grandes protagonistas de la carrera de Durward-Akhurst.






