En las instalaciones de T&L Stables, en los Países Bajos, se vivió recientemente un momento cargado de emoción: el semental Toulon, próximo a cumplir 30 años, se reencontró con su criador, Petrus Dieleman, de 91 años. La visita recordó la trayectoria de un caballo que ha dejado una huella imborrable tanto en la competición como en la cría.
Hijo del influyente Heartbreaker y de Jokinal de Bornival, Toulon nació en 1996, y desde sus primeros años mostró cualidades excepcionales. Su carrera deportiva lo llevó a competir en pruebas de Gran Premio, destacando especialmente por su victoria en un Gran Premio del Global Champions Tour São Paulo (2007), además de podios en Spruce Meadows, Roma y Valkenswaard. Reconocido como uno de los mejores hijos de Heartbreaker, Toulon se consolidó como un caballo de referencia en el Salto mundial.
En la cría, Toulon ha sido igualmente influyente. Actualmente, figura entre los sementales más destacados en los rankings internacionales, con miles de descendientes compitiendo y más de 250 en pruebas de 1,50–1,60 metros, según Horsetelex. Entre sus hijos más influyentes se encuentra Living the Dream, que ha cosechado éxitos en el circuito internacional, y Talisman, aprobado en varios studbooks y con resultados destacados en Estados Unidos. Su producción ha mantenido a Toulon dentro del Top 10 de sementales de Salto en 2025, confirmando la vigencia de su legado en el deporte ecuestre.
El reencuentro con su criador, casi tres décadas después de su nacimiento, simboliza la conexión entre la historia de un caballo y las personas que lo han acompañado desde sus primeros pasos. Toulon, considerado una “living legend”, sigue siendo un ejemplo de longevidad y de impacto duradero en el mundo ecuestre.















